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Por
último, descendemos al sótano del edificio
que, al igual que en las antiguas bodegas, alberga nuestra
sala de barricas bordelesas de roble americano. En total
oscuridad y silencio, nuestros más selectos tintos
envejecen lentamente en condiciones óptimas de humedad
y temperatura, durante al menos 12 meses, a la espera de
una posterior crianza en botella.
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